Somos una especie que habita cuevas. No estamos hechas para dormir a la intemperie: perdimos el pelo y la piel se volvió cada vez más fina. Las moradas nos protegen, nos guardan del frío, sostienen nuestros huesos. En sus rincones se acumulan restos de historias: sábanas que marcan la piel, utensilios que se desgastan al…